Jazz Me Up!

Duke Ellington (1899 - 1974)

Ronald besó cariñosamente la etiqueta de un disco, lo hizo girar, le acercó la púa ceremoniosamente. Por un instante la máquina Ellington los arrasó con la fabulosa payada de la trompeta y Baby Cox, la entrada sutil y como si nada de Johnny Hodges, el crescendo entre riffs tensos y libres a la vez, pequeño difícil milagro: Swing, ergo soy. Apoyándose en la manta esquimal, mirando las velas verdes a través de la copa de vodka era casi sencillo pensar que quizá eso que llamaban realidad merecía la frase despectiva de Duke, It don’t mean a thing if it ain’t got that swing. (Julio Cortázar - Rayuela)

Thelonious Monk (1917 - 1982)

El estilo de Monk es todavía notable: las cosas que puede hacer, y que hace casi todas las noches, aun cuando está desganado, son algo nunca visto. Incluso cuando juega con las teclas para encontrar un acorde que sacuda a alguien -en general, al resto de la banda-, la música que hace es singularmente excitante. Los críticos que hablan de las “habilidades técnicas limitadas” de este pianista (¿todavía quedan de estos?) deberían ser expulsados del club. Monk puede llegar a cualquier lugar del piano que él crea necesario, y en cuanto al mero brillo de la ejecución, puede despacharse con arpegios muy impresionantes, a los que esos pianistas de “cien dedos” deberían prestar seriamente atención.

Cuando los otros músicos tocan sus solos, Monk usualmente se levanta y hace su numerito, detrás del piano, bebiendo algo ocasionalmente. Las contorsiones y mediavueltas a las que se entrega Monk detrás de ese piano son también parte de la música. Muchos músicos han mencionado hasta qué punto podían ir más lejos con su música si observaban a Monk bailando, y si seguían sus movimientos y sacudidas, dado que así entendían que aquel era el énfasis que Monk quería para el tema. A veces pegaba un salto y se metía en el camarín detrás del escenario, y seguía bailando; y desde el bar era una locura verlo dar vueltas, entrando y saliendo del pequeño escenario. (Leroi Jones - Black Music)

Dizzy Gillespie Runs for US President, 1964

A take on his trademark tune “Salt Peanuts,” “Vote Dizzy” was Gillespie’s official campaign song and includes lyrics like:

Your politics ought to be a groovier thing
Vote Dizzy! Vote Dizzy!
So get a good president who’s willing to swing
Vote Dizzy! Vote Dizzy!

He promises to Make Miles Davis Head of the CIA.